VERSO SIN FIN.
- Ser Stones

- 24 sept 2020
- 2 Min. de lectura
¿Cenizas, recuerdos, viento, lluvia? pócimas perfectas para identificar que no soy un verso
- ¡Sí! verso, con cuyas prosas te envían subliminales mensajes, y con su estribillo en negrilla retocan el exótico paisaje de amor.
Aferrada al otro lado de la moneda, identificando ¿qué es lo típico?, observo, huelo, palpo y no puedo hallar la incertidumbre, pero hay algo que sucede en mi entorno
¡Y no es un verso de amor! Es la esencia de un enamorado que le cuesta aceptar su emoción, agobiado en un bar, devorando su orgullo, dejando ir a su amada por temor al fracaso o, aún más insólito, por temor a equivocarse y ahogarse en lo típico.
Las noches mas bellas, las viví a tu lado, los besos más dulces los saboree en tú entorno, las lunadas más escasas las presentí soñando y el sentimiento admirado es hoy el silencio mortal.
Caminando en el recuerdo de lo anhelado, lágrimas inundan mi ser, marfiles de sueños, están retumbando mis ojos, las estrellas celestes alumbran la balada del amor, que con su exquisita melodía, alimenta más el tamaño lunar que cuyas secciones observaron mis penas del sentimiento admirado y aún no valorado...
Dicen que para querer hay que soñar primero, pero nadie más que yo ha soplado dientes de león, buscando en los bosques y veredas clandestinas tréboles de tres hojas. En el universo divagué contando estrellas fugaces y aun no despierto de este trastornado sueño, ¡Soñar, soñar es el remedio, que a su paso todo se cumple a su manera vital!
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Las tres fases del verso del amor, es pasión, locura...Y la última ¿aún me la pregunto?
-¡Sencilla de responder! lo susurró el ruiseñor con miles de espinas en su ser.
-¡Inevitable! Me imploró la luna cómplice de las lujurias.
-¡Silenciosa! La agonizó el enamorado embriagado de amor. Rebosando su copa brindo por la palabra misteriosa, su estribillo es la palabra más redundante en el corazón, la verdadera esencia de un amante consumiendo el vino de su pasión.
No hay pócima más fuerte que el perfume de lo amado, no hay olor más dulce que el roce de besos inocentes, no hay corazón de piedra para resistir tan admirado sentimiento, pero lo que no abra es dar los ojos por lo amado.
Cuando se enamora de verdad no habrá nadie más en el entorno que la silueta de su amante, cegados del vino de la pasión, destellados por la luna de la lujuria y cubiertos por el verso del amor, que aun siendo el más típico nos regala mil sonrisas hasta en el rostro del más fúnebre.
Por: Angi Pineda





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